sábado 7 de noviembre de 2009

Las mejores películas del 2008 (1) - 1ª Parte


Tenía unos siete años cuando vi por primera vez "Batman" y ya entonces quedé fascinado con el personaje que interpretaba Michael Keaton. Fascinado por su enorme e inquietante presencia, por el juego que hacía con su doble identidad, por el niño que había presenciado la trágica muerte de sus padres en manos de un vulgar ladrón y por el adulto en el que se había convertido, decidido a cambiar las cosas, a combatir la injusticia de un mundo sórdido, ahogado en su propia codicia. La figura de Batman suponía una luz de esperanza surgida de la oscuridad de la noche, sigilosa, acechante.


El nacimiento de un mito

Coincidiendo con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el género del cómic de superhéroes vió nacer a algunos de sus personajes más carismáticos, tal es el caso de Superman (creado por Joe Shuster y Jerry Siegel en 1938) o el propio Batman (creado por los estadounidenses Bob Kane y Bill Finger en 1939; el mismo año que daba comienzo la guerra, con la invasión de Polonia por parte de la Alemania nazi).

Frente a otro tipo de superhéroes, Batman no poseía ningún tipo de poder extraordinario. Pero cuando Bruce Wayne se enmascaraba, dejaba de ser un hombre corriente para convertirse en algo superior a sí mismo; un símbolo capaz de provocar el temor entre los delincuentes y, al mismo tiempo, un símbolo en el que pudieran creer los ciudadanos de Gothan City.

De esta forma, Batman se presentaba como un héroe muy capaz pero sin abandonar del todo su condición humana, lo que le hacía más cercano al lector de cómics ávido de un tipo de aventuras más adultas y "realistas". Su primera aparición fue en una historieta dentro de la revista "Detective Comics" (nº 27, mayo 1939).


Portada orginal del nº 27 de "Detective Comics"


La fórmula funcionó y el éxito en papel del hombre murciélago le llevó a tener su propia serie televisiva en los años sesenta. Con un estilo abiertamente cómico y colorista, hoy en día hace sonreír (y sonrojar) simplemente con ser mencionada a todo aquel que la haya visto alguna vez.

Afortunadamente llegaron los setenta y con ellos algunos autores que fueron capaces de devolver el necesario y característico tono oscuro que casi siempre ha poseido el personaje. La recuperación definitiva llegaría en los ochenta de la mano de Frank Miller y sus “Batman: Año Uno” y sobre todo, “Batman: The Dark Knight Returns”, considerada esta última la mejor historia creada sobre el guardian de la noche.

lunes 16 de marzo de 2009

Las mejores películas del 2008 (2)

NO ENTENDÍ LO SOLO QUE ESTABA HASTA QUE TE CONOCÍ

Fundada en 1979, bajo el nombre de The Graphics Group y como una división de Lucasfilm, Pixar se ha convertido por méritos propios en un referente -más allá de la animacion digital o del propio cine- de la cultura contemporánea, hasta el punto que, si un día viniera una especie alienígena a la Tierra -supongamos que para establecer una relación amistosa-, y si nosotros no intentásemos aniquilarla como acostumbramos, creo que la mejor forma de mostrarles lo que somos capaces de hacer como especie (lo bueno) sería invitándoles al cine a ver la filmografía de este portentoso estudio.
Se darían cuenta de que el ser humano es capaz de reirse de sí mismo, de autocriticarse, mostrando sin tapujos sus (nuestros) enormes defectos, siempre a través de la parodia. Tendríamos que admitir nuestra torpeza y crueldad cuando hacemos guerras sin sentido, pero entonces les enseñaríamos que, de igual modo, somos capces de luchar por aquello en lo que creemos. Si echasen un ojo a nuestro mundo, nos acusarían, con razón, de ser egoistas, y codiciosos, -dejando muchas veces de lado nuestra humanidad por intereses propios-. Pero una vez más, verían que también podemos ser cariñosos y sacrificados, siendo capaces de hacer lo que sea por aquellos que nos importan.
En definitiva, si tuviésemos que hacer una carta de presentacion para mostrarnos tal como somos, pero queriendo sobre todo dar la mejor impresion posible, tendríamos entonces que preparar una cesta con "Toy Story" (1 y 2), "Bichos", "Monstruos S.A"., "Buscando a Nemo", "Los Increibles," "Cars," "Ratatouille" y, por supuesto, "Wall-E", la última obra maestra de Pixar.
Que un robot que tiene por rostro unos prismáticos sea capaz de despertar en el espectador tanta ternura, da buena muestra de que con ingenio, talento y medios todo es posible, incluso que un robot sea más humano que sus propios creadores de carne y hueso.
Como unidad de limpieza, Wall-E pasa sus dias limpiando la Tierra, un planeta abandonado por la humanidad que lo contaminó sin escrúpulos hasta hacerlo inavitable. Es en este escenario de vergüenza ajena y propia donde "trabaja" el entrañable robot, -que nos recuerda en los primeors compases del film a genios del cine mudo de la talla de Buster Keaton o Charlot- recogiendo y reciclando basura, un día tras otro, todos los días del año... durante 700 años, olvidado a su suerte, con la única compañia de una cucaracha que tiene por mascota.
De alguna manera, nuestro querido protagonista de ojos saltones, (que tiene como referente pasado a los prismáticos andantes que tenía el Andy de la mítica y primigénea"Toy Story"en su habitación, junto a otros juguetes como los propios Woody o Buzzlightyear) ha desarrollado su propia personalidad con cualidades propiamente humanas. De forma rigurosa, cumple cada día la tarea para la que fue programado, pero Wall-E tiene la afición de ir recolectando objetos entre la basura que tienen alguna cualidad que los hace únicos; tal vez su color, quizás su forma o textura... Definitivamente este robot es especial.
Y qué hay de su soledad; puede que Wall-E sea un lobo solitario pero estas son las circunstancias, no su carácter porque él, aquí donde lo véis, es un romántico empedernido, que antes de acostarse pone, cada noche, un ratito "Hello Dolly" (quiero creer que en Betamax) para poder soñar que no está solo y que en alguna parte se encuentra su amor, aquel que le complete y con el que poder compartir su vida... de basura y reciclaje.

Parecía una mañana como otra cualquiera, yo estaba haciendo cubitos con la basura, tratando de poner un poco de orden y coherencia al desaguisado que habían hecho mis creadores mucho tiempo atrás y, de pronto, apareció ella, por sorpresa, -venida del cielo,- con su preciosa y birllante carcasa blanca, con sus sinuosas curvas y cadenciosos y sugerentes movimientos... tan sexy... me enamoré al instante.
Se llama Eva no es muy habladora pero tampoco es que yo lo sea, ademas, nos basta con la mirada para entendernos. El otro día la invité a mi casa, le enseñé mis viejas cintas de video. Le puse mi favorita, "Hello Dolly" y le mostre -para imoresionarla- mis dotes en el baile de musicales de cine (es el único que conozco pero se me da muy bien). No parece entender del todo lo que trato de enseñarle y es un poco bruta pero no me importa, nadie es perfecto, yo la quiero tal como es.
Un buen día sucedio algo extaño; vio una planta, parecía estar muy contenta pero entonces, de repente, cerro los ojos, bajo los brazos y no volvió a hacer ni decir nada. En realidad fue un mal día.
No se qué paso pero no pienso dejarla sola, da igual que llueva, que caigan rallos, o haga frío, pienso estar con ella porque la quiero... no entendí lo solo que estaba hasta que te conocí .
Pasaron semanas hasta que llegó de nuevo una nave. Se trataba de la misma nave en la que había venido, la misma nave que un buen día llegó (este sí fue bueno), trastocando mi mundo, dándole sentido a mi hasta entonces, pequeña existencia. Trataban de llevársela pero no les pertence... mi corazón le pertenece así que iré tras ella, haré lo que sea, incluso dejar de reocger y reciclar basura, lo que sea...

Este es el secreto de Pixar; son capaces de crear historias con disitntas capas de pintura, de tal modo que poco importa que seas un crío, un adolescente o un adulto, a todos nos atrapan de alguna manera, sin remedio.
Juguetes que reivindican su lugar en el mundo, insectos que descubren un inesperado valor con el que combatir las injusticias, coches de carreras que aprenden a valorar lo antiguo o ratas con talento culinario, todo esto y muhco más es Pixar y da igual lo que hagan; siempre aciertan. Este estudio comprendió -desde el primer momento- que los sentimientos son universales y tienen un código y mil maneras de ser expresados y Pixar las conoces todas, o tal vez solo una pero con esa le basta para conmovernos, para hacernos creer que existe un mundo mejor, que las personas somos capaces, tambien, de hacer cosas grandiosas. Si alguna vez tengo un encuetro con una espcie extraterrestre intentaré recordar que la primera palabra es fundamental y no diré hola, dire Pixar, seguro que es un buen comienzo para una bonita amistad.

P.D. De entre las muchas imágenes que hay en internet he esocgido esta por una razón; al igual que Wal-E creo que no hay nada mejor para conquistar a una chica que hacerla reir...

martes 24 de febrero de 2009

Especial Oscar 2009

CUANDO HOLLYWOOD PASÓ A LLAMARSE WOLLYWOOD

Si por algo va a ser recordada esta ceremonia es por ser el año en el que la industria cinematográfica más poderosa del mundo dejó de lado su habitual patriotismo y encumbró a una película británica pero con un clarísimo sabor (y color) a India. ¿Sobrevalorada?, ¿justa merecedora?... como diría Jack el Destripador; "vayamos por partes", comentando cuales han sido los puntos más destacados de los Oscar de este año:

1. Un gran arranque para una gala muy divertida.
Cuando hace unas semanas se anunció que Hugh Jackman alias "Lobezno" iba a presentar la gala surgieron muchas dudas entre los aficionados, la prensa y la propia industria. A título personal, soy de los que prefiere conceder el beneficio de la duda antes que opinar contaminado por prejuicios que en muchos casos, teminan cayendo por su propio peso. Sabía además, que Jackman había hecho teatro y musicales en su Australia natal -antes de convertirse en la estrella que es hoy. Creo, por último, -y como bien se pudo comprobar- que Huhg (somos colegas no le importara que le tutee) es un tipo con enorme presencia y mucho carisma. Estaba claro pues, que nos podían ofrecer un espectáculo si los guionistas estaban a la altura de las circunstancias y dejaban hacer al presentador, bailando, cantando, "en su salsa". Y vaya que si lo estuvieron...
El resultado fue sencillamente espectacular, con un Jackman (volvemos a las formalidades), entregado, afinadísimo (menudo bozarrón), con una agilidad pasmosa y llevando el ritmo en todo momento. Los guionistas pusieron el resto con unas referncias muy divertidas a las prinicpales nominadas y demostrando que no hay dolar mas verde y valioso que el ingenio. Despues de este gran arranque, el mejor en años, a servidor ya le tenian comiendo en su mano (la de los organizadores-prodcutores, temerosos hombres de Dios... de esa diosa llamada audiencia a la que hay que idolatrar, sacrificios incluidos). Poco faltó para que el Kodak Theatre se viniera abajo, con un público asistente -empezando por los nominados en primera fila- rendido, poniéndose en pie y ovacionando al actor australiano.
A mitad de la ceremonia se marcó otro baile acompañado por una guapisima Beyoncé y algunos actores más que hicieron un "popurri" con las canciones de algunos musicales recientes ("Mamma Mia") y pasados ("Grease"). Una vez más, el número musical fue estupendo y arrancó la ovacion de los asistentes. Un diez a Jackman y a los oraganizadores por saber hacer las cosas con un sentido del espectáculo que -hoy en día- solo los norteamericanos saben hacer, le pese a quien le pese.

2. Pedrooooo... digo Penelopeeee....
Lo siento, no he podido evitarlo, es juntar en la misma frase Penelópe Cruz y Oscar y venirme a la cabeza el momento grito, salto y me agarro el vestido que se me cae y tenemos un disgusto. En fin, que un año más tenemos a un español(a) dejando su impronta en la historia de los premios más mediáticos del mundo. Qué decir del Oscar; pues que aunque me elegro por ella, no menos cierto es que no lo merece. Viola Davis y Amy Adams, intérpretes de "La Duda" lo hacen bastante mejor pero la madrileña de Alcovendas -algo de lo que dejó constancia en su discurso- cae bien en los Estados Unidos y como se suele decir; más vale caer en gracia... Esperemos que a partir de ahora le ofrezcan papeles de más calidad y no tanta bobada (sino, siempre quedará Almodovar).


3. Resurreccion incompleta.
Fue la gran sorpresa de la noche. Se daba por sentado que Mickey Rourke ganaría el oscar al mejor actor principal por "The Wrestler", más que nada porque lo habia ganado todo hasta ese momento. Pero entonces, apareció Michael Douglas, abrió el sobre y dijo: ".. and the oscar goes to... Sean Penn".
Eran las 5:30 de la madrugada y mi guauuu!!! seguro que despertó a más de un vecino. Mi opinión es clara al respecto; Sean Penn es un ACTOR con mayusculas y su papel en "Milk" (dando vida a Harvey Milk, el primer homosexual en ocupar un cargo relevante en la política estadounidense) es fantástica. Sin caer en el estrionismo o la sobreactuacion, Penn compone de manera comedida un personaje verosímil, que sientes cercano, dulce y entrañable, pero también fuerte, obstinado y decidido.
Es un gran papel, igual de merecedor que el del Randy "The Ram" Robinson que interpreta Rourke. Respecto a este ultimo, situado de nuevo en el mapa actoral, esta experiencia le tiene que servir, de ahora en adelante, para crecerse; como un reto que superar. La resurrección no ha sido comlpleta pero en él está subirse de nuevo al cudrilatero y seguir ofrenciendo espectáuculo, a imagen y semejanza del personaje que tan bien ha interpretado.
Un último apunte antes de pasar al siguiente número; el de Sean Penn fue el mejor discurso de toda la noche. Elegante en las formas y relajado en el fondo, sus palabras estuvieron cargadas de reivindicaciones, apelando y defendiendo los mismos derechos y libertades por las que tanto luchó el verdadero Harvey Milk.

4. ¿Mombay o los Ángeles?
En un foro -en el que ibamos comentando lo que estaban dando de sí los Oscar- decía un colega -con bastante sorna- que el premio al mejor actor se lo iban a dar a Ben Kinsgley por "Ghandy". Lo jocoso del comentario no hacía sino recoger el malestar de muchos cinéfilos (esa especie de secta de la que formo parte) totalmente en desacuerdo con la aplastante victoria de "Slumdog Millionaire". En las proximas semanas comentaré sobre las principales pelíulas nominadas asi que no voy a detenerme mucho sobre qué me pareció el film de Danny Boile (director de "Trainspotting" y "28 días después"), pero sí que voy a opinar sobre los ocho oscar que se llevo; son demasiados. Quizás, los que más escocieron fueron los de mejor película y director.
Eso no quita para considerar a "Slumdog..." una buena película. Su mayor virtud está en saber contar, de forma original, una historia de sobra conocida (lo dura que puede llegar a resultar la vida para unos niños en un ambiente de miseria y la capacidad de estos para sobreponerse a las adversidades). Goza de buen rtimo -especialmente la primera parte- es divertida y entrañable, dejando finalmente la sensaciónde haber visto algo que merecía la pena. Se podrá o no estar deacuerdo con los valores y creeencias que plantea y defiende, tales como el destino -como fuerza invisible que rige nuestras vidas- o el amor -que todo lo puede-. Pero independientemente de esto, es innegable que la película desprende simpatía y termina llegando; por su historia, por sus personajes, por su colorido, por Mombay... A falta de ver "El curioso caso de Benjamin Button" (la otra gran favorita y finalmente perdedora de la noche) no me parece mala elección la de "Slumdog... "claro, que en mi caso, parto de una premisa; una mezcla de desacuerdo y descontento, porque para este que escribe, faltaban una serie de películas olvidadas (dando la razon a quienes afirmamos que no siempre ganan las mejores).


5. Los (injustamente) olvidados
Tres nombre propios: "Batman: The Drak Night": 2 míseros oscar (menos mal que se premió la mejor interpretación del año; la de Heat Ledger). "Wall - E": cortísimos se quedaron los académicos con el oscar de mejor película de animación. Y "Revolutionary Road"; la película de Sam Mendes, por la que tenáin que haber premiado a Kate Winslet -sin desmerecer su papel en "The Reader", por el que finalmente le dieron el oscar- y la injusta ausencia de un gran Leonardo Di Caprio. Aunque me falta por ver alguna película, me atrevo a aventurarme y considerar que estas tres deberían haberse repartido los premios, o al menos haber tenido algo más de reconocimiento. Pero una vez más, entre los académicos, se anteponen otros criterios, o mejor dicho; falta de criterios, que escapan a mi limitado entendimiento. Es un tema extraño y largo de explicar pero también interesante (nota mental: hacer una entrada sobre ello).

6. Los que nunca olvidaremos.
2008 ha sido un mal año para los que amamos el cine. Nos han dejado autenticos pesos pesados de este -a veces- maravilloso arte. Empezando por ese mito que es Paul Newman; grande entre los grandes, magnifico actor, con una mirada intensa y un carisma descomunal. Siempre te recordaré por esa joya que es "La gata sobre el tejado de zinc". No menos alargada es la figura de Charlton Heston; actor que dió vida a personajes tan míticos como el Moises de la épica "Los Diez Mandamientos" o a Judá Ben-Hur, en la grandiosa (y homónima) "Ben-Hur".
Surgieron otros nombres importantes como el de Sydney Pollack, actor pero sobre todo director de clásicos como "Tootsie" o "Memorias de África" o el mismo Ledger, que ya fue nombrado en los oscar del 2008 al haber fallecido en enero.
El mayor y mejor consuelo es saber que una de las grandes virtudes que tiene el cine -sobre todo para los actores- es que inmortaliza a sus artistas; Aunque ya nos estéis entre nosotros siempre nos quedará vuestro trabajo, como un recuerdo imperecedero en nuestra memoria (colectiva). Voveréis a la vida -con las generaciones venideras- una vez tras otra, por siempre, cada vez que alguien vea una película vuestra. Entonces llegaréis a su corazon, grabando vuestra imagen en su retina, etérnamente jóvenes, almas inmortales.

7. Despedida y cierre
Mereció la pena. Es lo que respondo cuando me preguntan cómo pude ser tan insensato como para quedarme hasta las 6 de la madrugada teniendo que trabajar pocas horas después. Podría ir de listillo y decir: "Me lo pregunta alguien que ha ido a clase de empalmada y con mal cuerpo tras una noche de bares, amigos y alcohol, mucho alcohol... (touché)... Pero con los años uno se vuelve más sabio y calmado (igualito que Sean Penn). Así que me armo de pacencia y respondo serenamente aquello de que todos hacemos cosas, tonterías a los ojos de los demás, cuando nos gusta algo y creemos que merece la pena; es como el que hace acampada a la intemperie durante un par de días para sacar entradas del concierto del grupo tal... (pringaos).
Así que lo repito una vez más por si no ha quedado claro: mereció la pena y lo volvería a hacer. "Solo" por disfrutar de un gran arranque, por ver a "Pe" recoger su oscar, por hacerse justicia con esa gran actriz que es Kate Winslet, por el corte de mangas (y van...) de Pixar a Dreamworks (demostrando que a veces sí ganan las mejores, aunque insisto, la pelicula merecía más)... Si queréis más argumentos ahí van estos: el oscar y discurso de Sean Pean, el de Ledger -recogido por sus padres y hermana-, el recuerdo de Paul Newman... Cuatro horas de puro espectáculo, de emociones y sorpresas, todo esto mientras comía "cruasanes" y tomaba colacao... ¿insensato yo?; mira que hay que tener paciencia con algunos...
PD. Me he dado cuenta de que soy muy susceptible a estímulos externos; después de la gala me entraron ganas de comerme un kebab...

jueves 19 de febrero de 2009

Las mejores películas del 2008 (3)


TODOS SUFRIMOS POR IGUAL

Corría el año 2001, servidor era un jovenzuelo de apenas 18 años que disfrutaba de la vida sin preocupación alguna. Estudiaba entonces el ya casi olvidado COU (los de mi año, 1983, fuimos los últimos en hacerlo, al igual que el BUP). Una de las asiganturas que recuerdo con más cariño de aquella época es Hisotira del Arte. A diferencia de otras, no me limité a estudirala por cumplir las exigencias del guión. Realmente la disfruté, convirtiéndose en algo estimulante en una época algo anodina para mí (aunque eso es ya otra historia).
Parte de la culpa de que guarde tan grato recuerdo la tuvo mi profesora de arte, que te transmitía en cada clase la pasión y el cariño que sentía por esta asignatura, de la que me vienen un montón de imágenes (obras) a la cabeza. De entre todas ellas, me gustaría rescatar intencionadamente una; "Los fusilamientos del 3 de mayo", de ese genio aragonés nacido en Fuendetodos y que responde al nombre de Francisco de Goya y Lucientes.
Más allá de sus muchas serigrafías, de los numerosos retratos de la aristocaracia en tiempos de Carlos IV, de sus majas y aquelarres, más allá de todas ellas, la pintura que más me impácto fue este cuadro enmarcado en el periodo del pintor conocido como Los desastres de la guerra, sobre la Guerra de la Independecia Española.
El mayor logro de la obra reside en haber sido capaz -a partir de un hecho histórico muy concreto y localizado-, de ir más allá del marco impuesto, convirtiéndose en paradigma de aspectos trascendentales como el dolor y la barbarie humanas. En este sentido, "Los fusilamientos..." no es una aproximacion al sentir de un reducido grupo de hombres que se han levantado en armas ante el invasor y ahora pagan las consecuencias. No, no es eso. Lo que realmente tenemos entre manos, ante nuestros atónitos ojos, es la plasmacion del propio dolor humano, de la barbarie misma. Es la agonía del que sabe que va a perder su vida y esto es algo que no necesita por tanto nombre, ni país... Es el sufrimiento del ser humano, no como individuo particular sino como conccepto. Es por ello que cualquiera puede identificar la tragedia de la guerra y de la propia condicion del ser humano. No importa de donde seas ni las creencias que tengas, lo ves, lo percibes y lo sientos, así de simple.
A partir de entonces, de estudiar la obra, de entenderla y de sentirla, la tengo como recordatorio y referente cuando me enfrento a cualquier cosa que termina siendo más de lo que aparenta.
Esto es justamente lo que me pasó con"4 meses, 3 semanas y 2 días" ("4 luni, 3 saptaminisi, 2 zile"), justa merecedora de la Palma de Oro 2007 en Cannes.
La película dirigida por Cristian Mongiu nos situa en la Rumania de finales de los ochenta, con el último aliento del comunismo -personificado en la figura del dictador Chauchescu-.
Otilia y Gabita son dos universitarias que comparten habitación en una residencia de estudiantes de una pequeña ciudad de Rumania. Gabita está embarazada y no tiene intención alguna de tener el bebe por lo que decide abortar. El problema es que por aquel entonces, esta práctica estaba prohibida y, por tanto, penada. Como cabría esperarase, la situación requiere dinero y máxima discrección. Además, Gabita pide a Otilia que le acompañe en el "proceso", para no estar sola y también algo más segura ante lo desconocido.
Lo que se presenta como una situacion relativamente sencilla, se va complicando cada vez más hasta llegar a momentos de enorme tensión, en los que se masca la tragedia. Todo es demasiado oscuro, demasiado sucio y asquerso como para ser cierto. Es entonces cuando percibes que las interpretaciones son tan creibles que estas compartiendo la desesperacion de sus protagonistas, especilamente la de Otilia que termina convirtiéndose en la verdadera protagonista de la historia. Nos ponemos nervisosos con ella, nos fumamos sus cigarros para tranquilizarnos, y sentimos casi el mismo asco y repugnancia que siente ella ante algo que no voy a revelar. Al final quedamos exhaustos, heridos y maltrechos y lo único que nos queda es aferrarnos a la necesaria creencia de que acabamos de vivir el peor capítulo de nuestras vidas; todo lo que venga a partir de ahora difícilmente puede ser peor.
Todo este cúmulo de sensaciones -siempre negativas- es posible porque la película va más allá de lo que cabría esperarse. Como en el cuadro de Goya, no estamos ante una situacion concreta en un lugar y tiempo determinados o mejor dicho, sí que lo estamos pero la sensación de urgencia y el insitinto de sueprvivencia no son exclusivos de nadie; da igual la cultura, no importa el país; en todos los sitios hay personas necesitadas y auténticos crápulas que aprovechan la situación, amparados en las reglas de un mundo amoral del que nada se puede esperar ni reclamar desde el momento en que se traspasa la línea que distingue lo legal de lo que no lo es.
Termina la película y sin darme cuenta acabo recordando aquel 2001, cuando servidor era un jovenzuelo de apenas 18 años que disfrutaba de la vida sin preocupación alguna... Y no puedo evitar pensar entonces, lo tenebroso que se vuelve el mundo cuando te haces adulto. Echo de menos las clases de arte, sí.



viernes 13 de febrero de 2009

Las mejores películas del 2008 (4)




ALL I WANT IS YOU

Mi nombre es Juno, aunque no lo parezca tengo 16 años, soy ingeniosa, bastante aguda y analítica. Tengo un buen padre y una madrasta que, por poco, escapa del perfil instaurado a partir de Walt Disney con Blancanieves. Tengo un hermano pequeño algo bobo (cosas de la edad) y un perro. Y bueno, también está él, es algo cortado y un poco pánfilo -lo justo para parecerme adorable pero no resultar un completo memo-.
Todo nos iba moderadamente bien hasta aquella noche. No voy a negar que sentía curiosidad y que aquel momento, en el sofá, fue especial. Estaba muy nervioso, tartamudeaba sin parar, sin saber como ponerse y diciéndome unas cursiladas que... el muy tonto...
Pero un maldito color lo ha cambiado todo, parezco un surtidor de tanto mear pero no hay forma; una prueba tras otra el mismo color, maldito color... el muy tonto...
Despues de las buenas vibraciones que nos dejó con su ópera prima; la acidísima "Gracias por fumar" (2005), Jason Reitman volvía tras las cámaras con"Juno", la sensación "indie" del pasado año .
La película parte de lo que es un gran problema; el embarazo no deseado de una adolescente, pero resuelto con relativa sencillez, sin entrar -o pasando de puntillas- por ciertos aspectos bastante menos complacientes. Es aquí donde me gustaria hacer un paréntesis y explicar la forma de ser y de ver las cosas que tiene un norteamericano frente a la de un europeo.
Dentro de unos días aparecerá en esta lista "4 Meses, tres semanas y dos días"; película rumana ambientada en aquel país durante la dictadura de Chauchescku, y que parte de la misma premisa, pero con un tono bien distinto.
En el mundo de Juno se impone lo pragmático, no hay sitio ni tiempo para el drama, afrontandose los problemas con agudeza e ingenio -valores que encajan perfectamente con el espíritu americano-. Mucho tienen que ver en esto unos personajes que rebosan carisma y autenticidad pero en los que no hay aristas, no hay objecciones ni peros. Son todo compremsión.... No tengo nada que objetar a esto, es más, creo que sería lo ideal; que las personas tuviésemos esa capacidad - y facilidad- de poder encajar con tanta madurez las cosas y poder superarlas con esa sencillez, sin tantas trabas...
La experiencia me dice, en cambio, que la realidad es bastante más compleja, cuando no dura. Y es aquí donde Europa, la "vieja" Europa mil veces destruida y otras tantas levantada, tira de memoria y nos muestra una historia mucho más cruda, no mejor, pero sí más cercana al mundo en el que vivimos. Insisto, la propuesta de "Juno" es igual de valida que la de "4 meses...", es más, ambas películas se complementan perfectamente, siendo la cara y la cruz de la misma moneda, pero en mi opinión, cuando lanzamos esta moneda al aire, suele salir cruz, una cruz poco agradable pero que no deja de ser fiel reflejo de la realidad.
En todo caso, recomiendo ver las dos, para comprobar así cuán diferente resulta el modo que tenemos las personas de afrontar las cosas, según la cultura (lugar) a la que se pertenezca y el tiempo en el que se viva. Y esto no es bueno ni malo, simplemente es distinto. Todos somos hijos de nuestro tiempo y el cine -como vehículo de expresión(es)- también.
Volviendo a "Juno" (en realidad creo que nunca me fui), si está en un puesto tan destacado es porque virtudes no le faltan.
Para empezar tenemos una galeria de personajes perfectamente construidos; el padre comprensivo, la madrastra que no lo es tanto, el novio bobalicón y entrañable al que se coge cariño... y, por su puesto, Juno; una adolescente de lo más ingeniosa y aguda, y de una madurez que por momentos nos hace olvidar que estamos ante una chica de su edad. Todos ellos magnificamente interpretados, destacando -como no-; Ellen Page, actriz de edad indefinida y que, definitivamente, tiene algo que la hace especial, no solo como actriz, también como chica (esto no es, en nigún caso, una declaracion previa a San Valentín).
Pero por encima de un reparto entregado, de una direccion bastante limpia y algo videoclipera, y de una gran banda sonora, por encima de todo esto, lo que hace que Juno sea una buena película es su guión. Un guión que desarrolla unos personajes bien definidos, de enorme carisma y con ingeniosas frases, que dan como resultado unos diálogos dinámicos y muy divertidos. Merecido Oscar, por tanto, para la "polifacética" Diablo Cody, que sorprendio a propios y extraños haciendo suyo aquello de que las apariencias engañan.
No puedo despedirme sin mencionar la banda sonora; un gran recopilatorio con temas de Kimya Dawson, Bella & Sebastian, Sonic Youth, Mott The Hoople (como me gusta ese "All The Young Dudes") y, por supuesto, la versión de “Anyone Else But You” ­ que cantan Ellen Page y Michael Cera, en esa entrañable escena que pone punto y final a la película... y a esta entrada en el blog también. Hasta la próxima.

martes 10 de febrero de 2009

Las mejores películas del 2008 (5)

INFANCIA ROBADA (Y EL PECADO DE SER MUJER)

La niñez es la única etapa en la vida de una persona en la que la inocencia es pura y genuina, atributos que jamás se vuelven a tener, por muy bien intencionado que trate de ser uno. Otro rasgo característico de esta etapa es la curiosidad, las ganas de saber, de conocer el mundo que nos rodea, preguntando a nuestrso sufridos padres esto y aquello, y también lo otro, por preguntar que no quede.
Mientras que en los adultos es casi un pecado, en los niños la ingenuidad resulta entrañable. Como recién llegados que son y faltos -por tanto- de experiencia, sus mentes son como libros con paginas en blanco donde hay mucho que escribir; grandes y pequeñas palabras y algún que otro tachón que no dejan de ser lecciones que se aprenden a lo largo de la vida.
Y no puedo olvidarme de mi preferida: la imaginación, el arma más poderosa de un niño, de hecho, la única que debería portar, un pincel capaz de pintar los paísajes más bellos y oníricos, y que tiene en los juegos, su mejor lienzo.
Siempre he pensado que los mayores perjudicados en una guerra son los niños porque borra de un plumazo lo que supone serlo. Son las exigencias de un mal guión en el que no hay ni una sola línea que hable de poder ser niño, de poder aprender, de poder jugar, de poder actuar con inocencia e ingenuidad. Los roles a interpretar son todos de personajes mayores. Se les pide que sean adultos sin serlo.
Si todo lo dicho no fuera suficiente, "Buda explotó por vergúenza" añade un ingrediente más a esta tragedia; ser niña en un regimen donde la mujer no tiene derecho a serlo.
El punto de partida de esta gran -a ratos entrañable, y finalmente estremecedora- película, es la de la llegada al poder, en 2001, del regimen taliban en Afganistan. Una de las imágenes que más dió la vuelta al mundo -y con la que arranca la película- fue la de la explosion del gran Buda, formándose en su lugar unas cuevas en las que empezaron a "vivir" familias.
La directora Hana Makhmalbaf -con tan solo 18 años- hace un reatrato demoledor de lo que ha supuesto para la mujer, en su país, la instauración de una dictadura machista y retrógrada (realmente me quedo corto) que antepone su visión -profundamente radicalizada y fundamentalista- del Islam, a la vida misma . Y lo hace de la forma más dolorosa posible, a traves de los ojos de Baktay -una niña afgana de seis años- protagonista abosulta de la historia.
A caballo entre el docmunetal y la ficción, asistimos a una lucha imposible; la de querer ser niña en un mundo de hombres. Baktay quiere ir a la escuela para aprender a leer los maravillosos relatos que el hijo de sus vecinos le cuenta. Su enorme tenacidad y coraje hacen que supere los puntuales obstaculos que va encontrando por el camino. Pero nada se puede hacer contra la realidad más dura y cruel, contra un monstruo que pega un zarpazo donde más duele, en el corazon de una personita que pronto entenderá que en su mundo ser niña es, además de un pecado, una maldicion.
Como en la mágnifica y sobrecogedora "Las tortugas tambien vuelan", se nos recuerda que en la guerra no hay sitio para la infancia y, en países como Afganistan además, tampoco lo hay para las mujeres que prentenden serlo.
Como ser de la misma especie, siento una mezcla de rabia y frustración al ver lo que somos capaces de hacer -y de no hacer; ¿dónde están esos organimos internacionales que llevan el principio de humanidad por bandera y miran a otro lado cuando conocen de primera mano lo que sucede?-. Ante semejante panorama, terminas entendiendo por qué Buda explotó por vergüenza.
Independientemente de su calidad, estamos ante una película necesaria por aludir a un drama vigente, y que parece estar lejos de concluir. Una útima cosa a los que dicen que ya son demasiadas películas hablando sobre el mismo tema; nunca son sufcientes.

domingo 8 de febrero de 2009

Sueños rotos


Tengo que hacer un alto en el camino, sin alejarme de mi elemento natural pero dejando de lado, por un instante, la lista, mi lista.

Acabo de ver "Revolutionary Road", el último trabajo de Sam Mendes, director que deslumbró a crítica y público hace ya diez años con "American Beauty", sátira cargada de humor negro y de un cinismo tan radiante como los pétalos de rosa que cubrían el virginal y deseado cuerpo de Mena Suvari.

Como en aquella, Mendes vuelve a cargar las tintas en la sociedad norteamericana, poniendo el dedo en la yaga que más duele; en la clase media-alta, aquella que representa(ba) como ninguna otra el falso sueño americano, -uno de los pilares en los que se ha apoyado el orgullo patrio de un país que nunca fue para tanto.

La película transcurre en los cincuenta, momento de bonanza económica, tras recoger los dividendos de la inversión que supuso la Europa de la posguerra. El bienestar social que atravesaba el país justifica plenamente el capitalismo -más allá de lo económico- como modelo de vida.

Ante esta situación, la única preocupación que debía tener el ciudadano medio era la de encontrar un empleo bien remunerado, con el que poder adquirir una bonita y espaciosa casa en la que poder criar -siempre la mujer como eficiente ama de casa que era- a toda una prole de vástagos, cuanto más numerosa mejor, "más felicidad" para el hogar.

Es en este -en apariencia- idílico paisaje donde aparecen en escena los personajes interpretados por Kate Winslet y Leonardo Di Caprio; dos jóvenes inteligentes adelantados a su tiempo, con un alto concepto de sí mismos, y unas expectativas de futuro mayores si cabe.

La mujer que interpreta Winstlet es una soñadora despierta que anhela una vida mejor, alejada de los convencionalismos marcados a fuego por la sociedad en la que vive.

Convencida de poder ser lo que se proponga y sabedora de que el viaje será largo y tortuoso, ve, en el personaje que interpreta Di Caprio, al compañero ideal de viaje, con el mismo espíritu aventurero y emprendedor que ella. Los planes están hechos, las maletas preparadas, nada puede fallar...

Suena el despertador, lo apaga. Ella es la priemra en levantarse. Prepara, como siempre, el desayuno de su marido y dos hijos. Él se marcha al trabajo algo nervioso, pensando en la reunión que tendrá con su jefe. Los niños se apresuran en acabar las tostadas para que no se les escape el autobús que los lleva a la escuela cada mañana. Se marchan.

Se queda sola en la casa, recoge la mesa y se pone a fregar los cacharros del desayuno, con la mirada en el infinito. Como era de esperar, se le cae un plato. Al recoger los pedazos se corta la mano con uno de ellos. Sangra y siente dolor. Sin saber bien cómo, el dolor empieza a extenderse por todo el cuerpo, hasta convertirse en un sentimiento apenas soportable. Se angustia, no entiende lo que está pasando. Sube corriendo las escaleras, llega al baño. Se cura la herida de la mano y cuando cierra el armario donde guarda las vendas y el desinfectante, se mira en el espejo y cae en la cuenta de que han pasando los años y con ellos las oportunidades de haber podido marcar la diferencia, de haber sido unas estrellas que brillasen con luz propia en un firmamento de mediocridad y sopor.

Sin tiempo que perder, va a la cómoda de su habitación, abre el cajón y saca, con nerviosismo, el album de fotos, las de hace años, buscando culpables.

El destello que ella vio en sus ojos -y que le llevó a enamorarse de él- ha desaparecido, dejando en su lugar una mirada triste, llena de resentimiento hacia sí mismo, por no haber tenido el valor de hacer las cosas tal como las habían imaginado tiempo atrás.

Cada día que pasa es un recordatorio del fracaso cotidiano. Encerrados en las cuatro paredes de su casa, respirando un aire irrespirable, cargado de decepción y de odio.

Esperábamos hacer una revolución, seguir el camino que nos llevase hasta el cielo y poder acariciarlo. Entonces le regalaríamos nuestra radiante luz y todos nos señalarían cuando lo mirasen, en una preciosa noche de verano. Teníamos buenas ideas, la juventud necesaria para llevarlas a cabo, fuerzas de sobra para levantarnos después de cada tropiezo, y la inteligencia suficiente para dejar atrás a la ignorancia... Pero al final sucumbimos al miedo a un fracaso ficticio, a la placentera comodidad de lo fácil, nos mentimos, quisimos creer que todo estaba bien. Sí, nos mentimos, pero no pudimos engañar a la realidad, que un día vino a nuestra puerta, sin avisar. Nos miró, desamparada y furiosa a la vez, sacudiéndonos con dureza y entonces, para cuando nos quisimos dar cuenta, era demasiado tarde; estábamos vacíos, totalmente apagados. Ahora que lo pienso, nunca fuimos estrellas, fuimos estrellas fugaces, incapaces siquiera de conceder nuestros propios deseos.